Hace semanas que las calles huelen y se visten de cempasúchil es difícil pronunciarla la repito varias veces, me sale decir quempachulí, campachusil, chempachulí o cualquier cosa que se le parezca, me pasa seguido con la mayoría de las palabras aquí en México que provienen de la herencia prehispánica, me canso, me frustro y le termino diciendo: “Flor del pompón amarillo”. El nombre cempasúchil proviene del náhuatl  y quiere decir veinte flor o flor de los veinte pétalos y por su floración al finalizar la época de lluvias se convirtió en la flor de los muertos.
Estamos a finales de octubre en México acercándonos a las festividades de los días de los muertos, desde el día 28 de octubre hasta el 29 de noviembre se abren las puertas del más allá y las almas de los muertos vienen a la tierra a convivir con los vivos.
El día 28 de octubre se espera a las almas de los que fallecieron de forma trágica, el día 29 de octubre llegan los que murieron ahogados, los días 30 y 31 de octubre llegan las almas de los niños que fallecieron sin ser bautizados, el 1 de noviembre llegan las almas de los niños muertos y el 2 de noviembre llegan las almas de los adultos muertos, las puertas que dividen el mundo de los muertos y el mundo de los vivos quedan abiertas hasta el día 29 de noviembre cuando se cierran y las almas de los muertos vuelven al Mictlan hasta el año próximo.

***

La verdadera festividad de los días de los muertos se la vive en los cementerios de todo México

La gente se reúne en las tumbas adornadas de sus familiares fallecidos, llevan las comidas y bebidas que eran del agrado del difunto y pasan el día compartiendo y recordandolo/a en vida. Todos festejan, cantan, ríen, algunos se emborrachan y muy pocos están tristes.

Grupo de amigos cantando y tomando cerveza en la tumba de un amigo. Cementerio de Playa del Carmen.

En la tradición mexicana de los días de los muertos los familiares de los difuntos arman los altares en sus casas a partir del día 28 de octubre y también comienzan a ir a los cementerios a arreglar las tumbas, los cementerios permanecen abiertos 24 horas hasta el día 29 de noviembre.

Hombre pintando una tumba el día anterior al 2 de noviembre. Cementerio de Playa del Carmen.

El altar de muertos contemporáneo es producto del sincretismo de la cultura mesoamericana con la fe religiosa europea

consta de 7 niveles, éstos son los 7 niveles que tiene que atravesar el alma para llegar al Mictlan a su descanso final.
Los elementos de un altar suelen ser los mismos en casi todos y constan de:
La foto del difunto.
Copal: para purificación de las almas.
Papel picado: representa al viento y atrae a las almas (esto me lo contó Lupe) aunque hay fuentes que dicen que el papel picado tiene distintos significados como alegría o pureza.
Velas: representan el fuego y sirve de iluminación para guiar el camino de las almas.
Vasos con agua: representan el agua y calma la sed del alma que vino viajando por mucho tiempo.
Calabaza y otros alimentos: simbolizan la tierra.
Comida: es la comida que solía gustarle al fallecido.
Bebidas: las que solía beber el difunto, tequila, cerveza, mezcal, gaseosas.
Flores: generalmente la flor de cempasúchil que atrae a los difuntos.
Arco: simboliza la entrada al mundo de los vivos (lo vi en muy pocas tumbas).

***

En la tumba de Concepción están su hija y sus nietos. Sobre el sepulcro hay tamales, un bollo de pan, dos imágenes de la Virgen de Guadalupe, flores de cempasúchil y papel picado. Su mamá, quien está recibiendo las ofrendas hoy es quien le enseño la tradición, Lupe dice que todos los años a partir del dos de noviembre siente la presencia de su madre, dice que algunas veces se enoja y tira cosas en la casa y que el día 29 de noviembre cuando vuelve al mundo de los muertos una ráfaga de viento frío la despide. Con una sonrisa pícara me dice: “Usted no lo va a creer, pero de verdad ella viene todos los años”

Tumba de Concepción, fallecida hace 7 años. Cementerio de Playa del Carmen.

La tumba de Gregorio es una fiesta, están sus hijas, sus nietos y su esposa, todos están súper felices. Murió de la vejez dice su hija. La tumba de Gregorio tiene pastel de pollo, cerveza, gaseosa, agua de horchata (que le encantaba -aclaran-) me invitan a comer el pastel de pollo, acepto. Usamos la tumba de mesa.

Tumba de Gregorio. Cementerio de Playa del Carmen.

Francisca estaba enferma “tenía algo del azúcar” dice uno de sus familiares, murió a los 70 años hace 2 años atrás. La tumba de Francisca tiene agua, tamales, mandarinas, dulces y músicos.

La tumba de Francisca con tamales y mandarinas. Cementerio de Playa del Carmen.
La tumba de Francisca a la noche con los músicos tocando una ranchera mexicana. Cementerio de Playa del Carmen.

Existe en México una solidaridad mecánica que lleva a que los individuos sean más empáticos y solidarios entre si.

Las tumbas que están vacías son cuidadas por los familiares de tumbas vecinas y en su defecto por el mismo cementerio, una familia me cuenta como arreglaron la tumba de al lado que ya no tiene familiares que la pinten o le pongan ofrendas.
También es curioso como la falta de recursos no afecta en el presupuesto para los días de los muertos, los mexicanos gastan un promedio de $1000 MXN en las ofrendas de los días de los muertos, éste es un monto que para muchas familias implica casi el 20% de las ganancias mensuales, pero aun así, para las familias mexicanas es un gasto primordial dado la cosmovisión de la festividad.

 

Tumba arreglada por vecinos. Cementerio de Playa del Carmen.
Flor de cempasuchil puesta por los empleados del cementerio.

Los niños también mueren y el día que vuelven a la tierra es el 1 de noviembre (siempre que hayan sido bautizados). Las tumbas de los niños por lo general tienen caramelos, dulces y juguetes.

Tumba de un bebe de 2 días con flanes y yogurt. Cementerio de Playa del Carmen.

La muerte es esa única instancia de lo que se llama vida en la cual no existe retorno, es el paso irrevocable a la eterna intangibilidad del ser, ese alguien que entró en el estado de no retorno al cual no volveremos a ver, escuchar o tocar. El apego a la materia y la perdida de la misma da como resultado el dolor, pero en la cosmología mexicana el mundo material no es el único mundo que existe y el mundo espiritual habita fuertemente en el cotidiano y por eso a la muerte se la vive con menos dramatismo ya que en México cada año los muertos vuelven de visita por un mes.

 

 

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *